Mostrando entradas con la etiqueta Paisaje del Ciclista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paisaje del Ciclista. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de marzo de 2018

Miércoles 11 de abril, 19:30hs: Presentación de "Un viaje aragonés"

Prensas Universitarias de Zaragoza publicará en las próximas semanas “Un viaje aragonés”, cuya portada es este bonito dibujo de David Guirao. La primera parte, “Paisaje del ciclista. 1991”, recoge el viaje en bicicleta, de norte a sur de Aragón, que hice en el verano de aquel año y es un clásico relato de viajes, donde el viajero cuenta sus andanzas y dialoga con la gente que encuentra por el camino. La segunda parte, “Nada más lejos. 2016” es el viaje que repetí, con el mismo trazado, en la misma época y en las mismas condiciones, veinticinco años después; tiene un tono distinto, más reflexivo. Analizo el paso del tiempo en los lugares que recorrí, en la sociedad y en mi propia vida, lo ilustro con fotos de entonces y ahora, y lo acompaño de numerosos textos de otros autores referidos a los sitios por donde pasé: Pirineos, Sierra de Guara, Monegros, Bajo Aragón, Maestrazgo y Sierra de Gúdar. 

El libro se presentará en Zaragoza el miércoles 11 de abril a las 19'30h en el IAACC Pablo Serrano. Estáis todos invitados.

viernes, 2 de enero de 2004

PAISAJE DEL CICLISTA

PAISAJE DEL CICLISTA, MIRA, 1993

Libro de viajes que narra una travesía en bicicleta de montaña por Aragón, de norte a sur, a través del Pirineo, Sierra de Guara, el Somontano, los Monegros, el Bajo Aragón y el Maestrazgo hasta el límite meridional de la provincia de Teruel. El viaje se realizó en el verano de 1991 y el libro se publicó en la primavera de 1993. Cuenta con ilustraciones de Pilar Aparicio y Ángel Mena.

El escritor y crítico literario Félix Romeo escribió este texto en la contraportada:“Libro de viajes, guía para unas vacaciones baratas, crónica irónica, imagen de gentes y lugares, dietario lleno de humor y sol, Paisaje del ciclista es un relato fresco en el que Miguel Mena recorre Aragón de norte a sur a bordo de un monoplaza con aire acondicionado y dos ruedas.

Este ciclista pone la nata y la guinda a un territorio increíblemente virgen -sin cruzar océanos ni adentrarse en selvas llenas de peligros- donde el paisano, sentado al sol como la lagartija, aún se sorprende del extraño despistado, en el que los caminos pueden llevar a ninguna parte.